CUEVA DEL PAÑO


Por Antonio. Era una gélida mañana del mes de febrero y por fin llegaba el momento , la anhelada cueva del Paño se disponía a recibirnos el día 24.

Nos encontrábamos de nuevo en la hostelería del Camino Olvidado, sita en la localidad burgalesa de Santelices de Valdeporres y regentada por Jesús González Robador, conocido sin más como Chuchi, sabedor desde hace tiempo del enorme interés que demandabamos por visitar la preciada gruta.

Consumado el desayuno, miembros del GEM ( Grupo Espeleológico de Merindades ) comprobaron que quienes iban a acceder a la cueva del Paño figuraban en la lista facilitada a tal efecto por el club Geoda. Satisfechos estos preliminares, gente a los vehículos y hacia la cueva. Desde Santelices nos dirigiremos tras ocho kilómetros a la localidad de Puentedey, dejaremos este pueblo por su izquierda  y tomando  una pista sin asfaltar durante diez minutos aproximadamente; un acceso por nuestro vallado de la izquierda dará continuidad a nuestra aproximación, si bien aquí podemos dejar los vehículos y dirigirnos a pie hasta la cueva durante un kilometro. Un claro en el camino nos indicara que hemos llegado. A nuestra derecha, una pequeña depresión en acusada rampa se nos insinúa, cuerda y para abajo.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

La cueva del Paño, denominada así por el monte que la reviste, es otra más de las distintas cavidades subterráneas de acceso regulado, gestionando su visita el GEM.

David, componente del referido grupo espeleologico nos facilitó en esta ocasión tanto la llegada, como entrada a la cueva. Superada la rampa a través de un cómodo rapel de unos diez metros con un fraccionamiento en su mitad, llegamos al férreo enrejado que sirve de control de acceso. Una sólida escalera nos facilita el final del descenso, ponemos nuestros pies en la cueva del Paño.

Un enorme cúmulo de sedimentos sirve de suelo a una pequeña sala. Aquí David nos advierte de nuestros pasos. El motivo, unos diminutos y humildes tritones que bien pudieran ser los centinelas de la cavidad, serán también los culpables de que desde el primer momento desenfundemos las cámaras fotográficas, con el grupo de visitantes reunidos en este punto y siguiendo los consejos de David, nos despojamos de los útiles, innecesarios ya en nuestro itinerario por la caverna.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La visita de la cueva del Paño consta de dos sectores, el primero y más corto en el que David nos hizo de perfecto Cicerone, se desarrolla en una enorme sala a la que llegamos descendiendo la morada de los tritones tras un paso entre bloques también descendiente. Subimos ahora guiados por un hilo verde de bloque en bloque ganando amplitud, vislumbramos ya al fondo lo que nos depara y…. vualá!!, salote  con formaciones a tutiplén.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La necesidad de disparar con la cámara se hace incontrolable, da igual donde, todo vale. La sala se comienza a visitar desde su parte alta y en un recorrido perimetral, siempre valizado, en el que iremos subiendo y bajando, terminaremos por salir de ella nuevamente entre los bloques de entrada, pero ahora de subida. La sala sin duda es un regalo para la vista,  espeleotemas para cualquier gusto, techos de impresión, paredes espectaculares, pasos que exigen cautela, formaciones de blancura impactante, raíces calcificadas que completan un belleza que para perjuicio de los murcielagillos por allí suspendidos desborda nuestro entusiasmo. Sobra decir que todas las fotos tiradas son pocas, una verdadera pasada.

De vuelta a la realidad y con la conciencia ya en el cuerpo nos vamos al segundo sector.

El hogar de los tolerantes tritones vuelve a ser punto de reunión. Es aquí donde David nos deja a nuestra suerte, sube la temperatura de nuestro on fire pues según el lo que hemos visto no es nada comparado con lo que nos espera. A por ello. Un primer laminador con entrada desde el mismo recibidor de la cueva y reflectante en su inicio, nos exige arrastrarnos sin piedad ,y sorteando alguna formación no más de siete metros, salimos de el con la ayuda de un escalera que nos  baja a una pequeña sala. A nuestra izquierda y con otro reflectante, un segundo laminador, más cortés que el anterior y de poco más de recorrido nos hace reptar de nuevo, lo dejamos por la derecha con suma precaución pues su salida sin más ayuda que nuestra pericia, peca de ser un poco expuesta, una grieta entre bloques y nuestras dotes para librarla en oposición nos ponen de pies para acometer el segundo sector.

Una pronunciada pero escueta bajada nos presenta en su final a quien va a ser nuestro postillón, de nuevo nuestro hilo verde asegurará nuestros pasos evitando el que deambulemos en nuestra aventura hasta el final. Al poco de encontrarnos con nuestro hilo guía y a nuestra derecha, nos para el cancerbero de la galería, un lobo en estado óseo da la impresión de escudriñar a los caminantes de la caverna. Ya aquí podemos deslumbrar al fondo con nuestras luces algo que parece portentoso, siguiendo la ruta y de forma súbita la galería adquiere una voluptuosidad única , en trescientos sesenta grados todo lo que entra por nuestros ojos es insólito.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

La tierra a cambiado su sentido de rotación, el pulso se ha parado y nos da igual, alucinar ante algo así es lo correcto.

Once dichosos miembros del GEODA disfrutamos de aquella maravilla, Montse, Marta, Arán, Gema, Irache, Miguel, Rafa Yess, Jorge, Rubén y  Antonio. Describir de palabra el entorno donde nos hallábamos sería petulante e imposible. Es ahora cuando la la frase de “más vale una imagen que mil palabras” cobra su significado.

Como si de un Ok Corral se tratara, una ensalada de disparos, de cámara claro está, se vive en el lugar, con la diferencia de que a nadie le importa salir en blanco. Yess, el freelance del grupo, coloca a cada uno en su sitio , tiene licencia, no importa hacer caso al profesional. El resto de amateurs se defiende con sus maquinas, se ve calidad. Esta será la mejor manera, sin estar en situ, de hacerse una idea aproximada de la Cueva del Paño, la realidad esta ahí dentro.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El recorrido de esta majestuosa galería es lineal, andando por un arteria central en continuo ascenso y descenso con formaciones por doquier desde el techo hasta el suelo, a diestra y a siniestra, variedad de tonalidades…. hay que verlo.

Ya al final de la galería, sin perder en ningún momento la sintonía y tras una subida, los techos bajan, ante lo que parece el final, todavía queda una sorpresa más, una ultima salita que nosotros no vimos. Excusas más que suficientes para volver a la cálida cueva del Paño.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s